Segundo día. Primera parte.
Pues por la mañana, pese a habernos acostado pelín tarde, nos levantamos a una hora decente y pudimos desayunar un generoso buffet.
A eso de las 11 se nos unió al grupo, Xavi (Xavix) y su mujer Gemma, con lo que ya estábamos al completo y en un microbús, se nos trasladó al Museo Dalí en Figueres.
Para los que ya hemos estado en ese museo anteriormente, la ocasión se aprovechó para mirar lo que más nos interesaba y luego fuimos a tomar una cerveza ya que el desayuno estaba dando sed. Los que no habían estado nunca en el museo, fueron sorprendidos por las genialidades del excéntrico pintor ampurdanés.
Curioseando el coche
Tal como se puede observar, no nos faltaron fotógrafos y este es el momento oportuno para que nos vayan colgando sus fotos que seguro que mejorarán estas.
Una vez acabada la visita, con el microbús, se nos trasladó a Roses, localidad situada en pleno golfo de Roses ( ¿casualidad?), en la que íbamos a hacer nuestra comida.
La comida consistía en un pica pica, con jamón, pan con tomate, mejillones, calamares, pescadito frito, tallarines (especie de berberecho) y no se si me dejo algo más. Sinceramente si hubiéramos pasado, después de esto al postre, no creo que nadie hubiera quedado con hambre, pero evidentemente faltaba algo que ya empieza a ser tradicional. La paella.
Mientras se esperaba la paella, vemos a Eduardo (Dasz) echando un vistazo un fake de Panerai, que es lo que supongo causa esas cara de extrañeza a Ramón (Rattrapante), situado a la derecha, junto a Caterina.
Empezando por el cogote de Diego, a su izquierda Joan (JAG), Esther, Galo, David (Davancas) y Xavi (Xavix)
Y mientras nos iban sirviendo la paellita, se improvisó un table shoot, con todos los relojes de los presentes. Como se puede ver, también tuvieron cabida los de las señoras, que casi ninguno era de la marca.
La formación de los relojes en la mesa y el movimiento de los que hacían las fotos causó, como mínimo inquietud entre los camareros y demás comensales. Caras de perplejidad, asombro e incluso preocupación, eran las habituales en las otras mesas que quizás temían ser captados por alguna extraña secta.
Este también es un buen momento para que cuelguen sus fotos los que llevaban esas cámaras que prometen mucho mejores fotos.
Después de este espectáculo, y cuando los “otrosâ€